PANORÁMICA
GENERAL
La excursión propone un interesante
periplo por la geografía de Cantabria. Inicialmente el tren nos transporta de
norte a sur atravesando una de las rutas históricas más clásicas en el eterno problema
de accesos a la meseta (ambiental-hito). Poco antes de Reinosa, en Santiurde,
comenzamos a caminar en ascenso para acceder al cordal montañoso que limita los
valles del Saja y Besaya. Continuamos por él en dirección sur y después oeste
para contemplando grandes panorámicas paisajísticas finalizar descendiendo al
pié de la vertiente sur del Puerto de Palombera. Previamente habremos dejado a
nuestra izquierda a nivel muy inferior el castillo de Argüeso. La pernocta será
en el pueblo de Soto, en pleno valle de Campoo.
El segundo día transcurre por bastante
altura. Un ascenso inicial nos ayuda a superar el collado de Rumaceo.
Constantemente recorreremos la falda norte de uno de los cordales que, con
altitudes superiores a los 2000 metros, rodean la estación invernal de Alto
Campoo. Atravesamos un paraje extenso formado por pastos de altura, la cuenca a
partir de la cual se genera el río Saja. Nos desplazamos en dirección oeste y
abandonamos estos bellos parajes con la superación del collado de Sejos, con
una probable visita a sus menhires (un conjunto de piedras que en su día
estuvieron pinadas formando un “cromlech” de la edad de bronce. El caso más
cercano de este tipo de fenómeno se encuentra en Asturias. Son piedras talladas
que podrían fecharse en hasta 2.500 años A.C).. Desde allí un largo descenso
nos devuelve a la civilización rural del valle de Polaciones. Tras pasar por
Uznayo llegaremos a Pejanda en busca de un merecido descanso.

De valle en valle nos vamos aproximando
al destino, de nuevo un ascenso matinal para situarnos en la ladera suroeste
del Cornón de Peña Sagra (Collado de las Inverniellas). Este paraje fue, según
los historiadores, el último refugio de los cántabros que se resistieron a la
total conquista romana, al parecer aquí se retiraron los últimos hasta darse
muerte ellos mismos antes de someterse sin remedio ante la ofensiva definitiva
que procedente de las guarniciones del sur (Reinosa y Riaño) y de desembarcos en la costa norte procedentes
de Aquitania, rodearon completamente a los últimos reductos cántabros. Cambio
de valle y, habitualmente, cambio de clima. Pasamos del frecuentemente húmedo
valle de Polaciones a la comarca de Liébana, la menos lluviosa de Cantabria.
Sus bosques frondosos nos esperan y nos acompañan en el descenso hacia sus
preciosos y conservados pueblos. En Luriezo, pasaremos nuestra última noche
frente a una fascinante panorámica de los Picos de Europa.
La última jornada nos exige descender
por el bosque hasta Potes, atravesarlo supone conocer algunos ejemplares de árboles
de los más antiguos y singulares de nuestra región poco a poco y en descenso
permanente nos acercamos hasta el destino, Santo Toribio de Liébana. Potes es
una localidad de origen medieval, nacida a mediados del Siglo VIII como refugio
cristiano ante la invasión musulmana. Actualmente es “la capital” de Liébana y
recibe mucho turismo todo el año, es además la puerta de acceso más popular
desde Cantabria al Paque Nacional de los Picos de Europa. El regreso será en
autobús, en dirección norte, atravesando el espectacular desfiladero de la
Hermida, cañón natural tallado a lo largo de miles de años por el río Deva. Una
vez en las cercanías de la costa, el regreso final nos dirige desde el oeste
hacia el este, a Santander.
Nuestra ruta es especial. No corresponde
a ninguna de las propuestas en las campañas promocionales y que son:
-
La ruta asturiana.
-
La ruta de la Costa.
-
La ruta Leonesa.
-
La ruta Castellana.
Todas ellas tienen sus particularidades
e interés, sin embargo, transcurren demasiado cercanas a las carreteras de
acceso a Liébana. Nuestra ruta presenta tanta o mayor belleza que las
anteriores, está completamente vinculada a la Cordillera Cantábrica, se
introduce más a fondo en la naturaleza y propone una variante original.